El poder de las grandes empresas tecnológicas

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El enorme poder de las grandes tecnológicas crece aún más y llega a casi todos los sectores

 
(FILES) In this file photo taken on September 12, 2017 Apple CEO Tim Cook speaks about the new iPhone 8 during a media event at Apple's new headquarters in Cupertino, California. A federal court jury on Thursday, May 24, 2018 ordered Samsung to pay Apple $533 million for copying iPhone design features in a patent case dating back seven years. Jurors tacked on an additional $5 million in damages for a pair of patented functions. The award appeared to be a bit of a victory for Apple, which had argued in court that design was essential to the iPhone. The case was keenly watched as a precedent for whether design is so important that it could actually be considered the

Emmanuel Macron, presidente de Francia, sobre la posición europea ante los GAFA y los BATX: “La batalla de la nube se ha perdido”. 

 Josh Edelson/AFP
 

Google es el buscador que guía los intereses de más de la mitad del mundo, a 4.000 millones de usuarios de 7.800 millones de personas totales. Amazon el epicentro del comercio electrónico. Facebook, la primera nación del globo con casi 2.500 millones de habitantes. Y Apple completa esa tríada al estar siempre que se habla de tecnología digital. En conjunto se les conoce por los “GAFA”, por el acrónimo de sus iniciales. Tienen un valor de mercado en común superior al de muchas de las grandes economías occidentales (incluidas aquí Alemania o el Reino Unido); sólo Apple (2,1 billones de dólares) vale más que todo el PIB de España (1,4 en el 2019, antes incluso de la crisis por la pandemia). También intereses en tantos sectores que empiezan a verse como un mundo paralelo.

¿Coches autónomos? ¿Inteligencia artificial? ¿Medicina? ¿Servicios de internet en la nube? ¿Seguridad? ¿El negocio de los vídeos, películas, series, videojuegos? ¿Hasta electricidad, ingeniería aeroespacial y bancos? Ya están en todos ellos. Y en muchos otros. La lista es larga. A menudo confusa. Obtienen grandes ingresos. Hacen multitud de inversiones, adquisiciones y experimentos, y en su camino apenas compiten entre sí.

Google y Facebook obtienen casi el 100% de los ingresos de la publicidad sin apenas pisarse. Y Apple y Amazon casi el 100% por el pago de sus productos y servicios, sin apenas pisarse. Su dilema es más que nada con los países y sus regulaciones. “Hay competencia en la nube, en donde Amazon es líder, pero por eso también se dice que no hay una competencia seria. En el interés de todos ellos está crecer, sobre todo para mantener y aumentar su capitalización bursátil. Y por eso la necesidad ir a nuevos sectores”, explica a La Vanguardia Joelle Toledano, profesora emérita en regulación de la Universidad de París-Dauphine y autora del libro GAFA: reprenons le pouvoir! (Odile Jacob).

“En lo que se solapan”, añade por su parte Juan Carlos Miguel de Bustos, catedrático de comunicación audiovisual en la Universidad del País Vasco y el autor de varios estudios sobre las mismas, “es en la economía de multitudes”. Porque en conjunto, cogidas una a una, impresiona su tamaño y todos los sectores en los que actúan.

Google

Lo que empezó en 1998 siendo un simple buscador, es hoy un imperio con miles de ramas. Su principal negocio es el publicitario y el de contenidos. Pero hay más. Más incluso de lo imaginado. Tanto como para crear una empresa matriz nueva, Alphabet.

Google, como filial, incluye al buscador homónimo, el más usado en el globo, y aplicaciones clave (también líderes a nivel global) como Gmail, Chrome, Maps… A plataformas de contenidos como Blogger y YouTube, canal que sólo ve por delante a Facebook en usuarios mensuales. O sistemas operativos para dispositivos móviles como Android.

Pero hasta aquí lo obvio.

Hay, a su vez, diferentes fondos de inversión (GoogleV, CapitalG), patentes de la electrónica de Motorola; están en el negocio de la fibra óptica (GoogleFiber), o la tecnología para la conexión a internet a través de globos (Loon). Ha impulsado laboratorios secretos de experimentación (GoogleX) así como investigaciones sobre biotecnología contra el envejecimiento (Calico) y otras ciencias de la vida (Verily). Tampoco faltan empresas que apuntan a las infraestructuras, urbanismo y arquitectura (SideWalk), la paquetería mediante drones (Wing) y la inteligencia artificial orientada tanto a la seguridad (Chronicle) como a la salud y otros sectores (DeepMind). Incluso tiene un think tank (Jigsaw) y se ha asomado al mundo educativo en Grow with Google.

Amazon

Lo que empezó en 1994 con la venta de libros a distancia es hoy otro imperio. Su principal rama de negocio es el comercio online, y ahí se incluyen los Kindle destinados a la lectura en digital; Locker y Flex, para el reparto de paquetería; la inteligencia virtual para asistir a los usuarios de Alexa, o Amazon Music.

Pero incluye más.

Está Amazon Web Services, una compañía de bases de datos que cuenta con numerosas nubes. Y Amazon Robotics para desarrollar tecnología de manejo de mercancías en los almacenes. El inmenso directorio de cine IMDb también es una filial de Amazon. Y la compañía Sumerian, de realidad aumentada. Y Twitch, la gran plataforma de los gamers. O los supermercados Whole Foods. Y Ring, destinada a la tecnología de vigilancia. O Pillpack, su central de compras de productos farmacéuticos. Es más, cuenta con Amazon Studios para la grabación y filmación de películas y de series.

Facebook

Lo que empezó siendo un espacio para compartir fotos de amigos en el 2004 aún es hoy su principal negocio dados sus más de 2.500 millones de usuarios mensuales. Aparte destacan plataformas tan populares como Instagram, Messenger, WhatsApp o Giphy. Más allá también están Oculus para el ámbito de la realidad virtual, Face.com para el desarrollo de tecnología de reconocimiento facial, o Atlas para el análisis de gustos y preferencias de los usuarios que luego facilita para fines publicitarios. Más allá, incluso tiene partes de patentes de grandes de la comunicación como Aol o de las bases del uso de redes sociales de Friendster.

Apple

Lo que empezó con el desarrollo de ordenadores es hoy un conglomerado basado sobre todo en el entretenimiento y software, ya sea en sus móviles, ordenadores, inteligencia artificial para la ayuda personal en Siri, para la identificación de la música (Shazam) o sistemas operativos en móviles y en la nube de la mano de iOS e iCloud.

En paralelo, sin embargo, una de sus filiales, Drive.ai, se enfoca al desarrollo de vehículos autónomos; InVisage a los semiconductores; The Dark Sky co. para la meteorología; Beddit en estudiar y controlar el sueño; Apple Energy para comercializar electricidad de sus plantas solares… Además, por ejemplo, tiene participaciones en compañías de servicios para la red y bases de datos, como Akamai. A su vez tiene contratados a varios médicos para desarrollar proyectos relacionados con la salud.

 
FILE PHOTO: A logo of Alibaba Group is seen on a building under construction, where the company's Beijing headquarters will be, in Beijing, China, October 15, 2015. REUTERS/Kim Kyung-Hoon/File Photo GLOBAL BUSINESS WEEK AHEAD SEARCH GLOBAL BUSINESS 30 OCT FOR ALL IMAGES

El logo de Alibaba en la sede de Pekín de la compañía. 

 Kim Kyung-Hoon/Reuters

En unas como otras grandes tecnológicas, con todo, no faltan los contratos con la armada o las fuerzas de seguridad de EE.UU.. Lo cual aún es más llamativo para Microsoft, otros de los gigantes estadounidenses. Como tampoco falta que en muchas de estas se añadan mecanismos de pago: Applepay, GooglePay y más. Sin embargo todas ellas distan del desarrollo en el mundo de las finanzas de sus equivalentes en China. Alibaba es la mayor plataforma móvil en China (Alipay) y a la vez concede préstamos, abre cuentas corrientes, gestiona activos financieros y tiene participaciones en los seguros (Cathay y Zhong An). Tencent (Tenpay) y Baidu (Baidu Wallet, en colaboración con Paypal) tienen una actividad muy similar.

Y es que Baidu como equivalente para Google, Alibaba para Amazon, Tencent para Facebook (su red social, WeChat, es usada por mil millones de consumidores chinos cada mes) y Xiaomi para Apple, dominan el gigantesco mercado en el Extremo Oriente, crece su presencia en el extranjero e incluyen a otras empresas que, como señala Miguel de Bustos, las hace “bastante liosas”. Son conocidas por otro acrónimo, las “BATX”, y por lo menos hasta ahora se han limitado, la mayor de las veces, al mercado de más de mil millones de habitantes chino.

Es interés de todos mantenerse y crecer, sobre todo para su capitalización bursátil, y por eso la necesidad ir a nuevos sectores

Joelle ToledanoProfesora emérita en regulación de la Universidad de París-Dauphine y autora de ‘GAFA: reprenons le pouvoir!’ (Odile Jacob)

La cuestión en todas ellas, sin embargo, es que frente a las grandes tecnológicas, “los países por separado no son suficientemente fuertes”, señala Toledano. Y el último ejemplo sonado lo puso Facebook en Australia, tras bloquear publicar y compartir noticias en sus muros como protesta por el interés de Canberra en implementar nuevos impuestos a su actividad. “El objetivo es evitar su posición monopolística”, insiste la profesora, y por eso en su opinión que no sea un ‘si no están ellos, estarán las chinas’, sino implementar reglas del juego que posibiliten la competencia. El clamor lo han recogido tanto la Unión Europea como EE.UU. En Europa se debatirán durante dos años dos reglamentos con los que poner coto al mundo digital, en los que incluso se contempla dividir compañías. En EE.UU. se impulsan leyes en el mismo sentido tras concluir que expulsan a la competencia.

Apple y Microsoft tienen más de 40 años. Google y Amazon más de 20. Facebook se les acerca, con 17. En China son más jóvenes pero siguen una trayectoria similar y en sectores cada vez más diversificados. En ambos casos crecen y crecen mientras Europa no aparece. Emmanuel Macron, presidente de Francia, señalaba en septiembre pasado: “La batalla de la nube se ha perdido”. “Perdimos la primera batalla, la de los datos personales”, indicaba por su parte poco antes el comisario para el Mercado Interior, Thierry Breton. Quizá, en realidad, más. Todo un mundo.

* Ana Carrasco González ha contribuido en la edición gráfica.


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