Los BootCamps: Una modalidad de aprendizaje en crecimiento

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Los BootCamps: Una modalidad de aprendizaje en crecimiento

Por  Franceschin 0

Las nuevas tecnologías, y especialmente las necesidades cada vez más dinámicas del mercado laboral, están llevando a que se desarrollen un creciente número de nuevas metodologías innovadoras de aprendizaje, que permitan que los nuevos profesionales se entrenen de manera eficaz, y a mayor velocidad, en campos puntuales del conocimiento. Así, es cada vez más frecuente observar que nuevas metodologías comienazan a popularizarse. Algunos ejemplos de esto son los MOOCs, es decir, cursos masivos, abiertos, y desarrollados en su totalidad a través de Internet; los “Nanotítulos” (o nanodegrees, por su nombre en inglés), cursos intensivos cortos, altamente prácticos, que ofrecen una certificación ampliamente reconocida por compañías de distintos rubros; y las academias que utilizan técnicas de blended learning, las cuales combinan el aprendizaje en línea con las clases presenciales, para hacer más eficiente la adquisición de conocimiento. Sin embargo, existe otra metodología que está creciendo rápidamente, y qué está demostrando muy buenos resultados a la hora de preparar a profesionales competentes en campos fundamentalmente vinculados con la tecnología. Se trata de los bootcamps.

Inspirados en los campos de entrenamientos que las distintas fuerzas armadas utilizan para preparar a sus tropas, los bootcamps consisten en programas de entrenamiento intensivos, que se desarrollan a lo largo de períodos de tiempo relativamente cortos. La idea es que los estudiantes aprovechen al máximo el tiempo de estudio, y adquieran conocimientos y habilidades que normalmente tomaría años obtener, en unos pocos meses.

Este formato, que en un principio se presentaba exclusivamente en programas totalmente inmersivos, en el que los estudiantes pasaban todo el día trabajando sobre el tópico y las habilidades que necesitaban incorporar, nació como un método para ayudar a personas con problemas como el sobrepreso y distintas adicciones a mejorar su situación. Sin embargo, desde hace una década, comenzó a utilizarse de modo innovador para enseñar a programar, y a mejorar los conocimientos en el campo tecnológico. Desde entonces, el formato ha mutado, y se ha vuelto más flexible, para incluir a programas intensivos, pero más flexibles, que se desarrollan a lo largo de períodos más largos de tiempo, a veces incluso sin la necesidad de contar con la presencia de los estudiantes durante jornadas completas.

¿QUÉ CARACTERÍSTICAS TIENEN LOS BOOTCAMPS?

Lo que distingue a un bootcamp de otro formato es su carácter intensivo. Ya sea que se trate de un programa presencial, o de uno online, los estudiantes deben dedicar una importante porción de su tiempo a la tarea de aprender. Idealmente, los programas exigen dedicación full time, y requieren un alto nivel de compromiso. No se trata de cursos online en los que los estudiantes pueden aprovechar sus ratos libres, o que pueden mecharse con la actividad laboral.

Además de participar de clases con instructores convencionales, los estudiantes se enfrentan a una enorme carga de trabajo práctico presentados en formato de proyectos, los cuales los obligan a poner en práctica sus nuevos conocimientos, y a adquirir experiencia además de la base teórica.

En su gran mayoría, los bootcamps, están basados en modelos de blended learning, en los que se combinan clases presenciales con ejercicios en línea y trabajo individual, aunque cada vez en mayor medida, distintas academias como Flatiron School y General Assembly, han comenzado a combinar su oferta presencial con cursos dictados 100% en línea, aunque apoyados en instructores de carne y hueso que dictan sus lecciones, y actúan como tutores dedicados, a través de Skype y otras herramientas de videoconferencia.

EL FOCO PUESTO EN LA SALIDA LABORAL

El objetivo de los bootcamps es simple y lineal: ayudar a sus estudiantes a adquirir todos los conocimientos necesarios para desempeñar con habilidad un determinado trabajo. Así, sus programas abarcan una amplia gama de temáticas necesarias para convertirse en un profesional probo en campos tan variados como Desarrollo web, Marketing digital, Análisis de datos (Data Science), Diseño y desarrollo de productos, o Diseño visual, entre otros. Si bien esta metodología hoy se aplica mayormente a trabajos vinculados con la tecnología, esto no implica que no pueda ser adoptado por otras disciplinas.

Así como este tipo de academias ponen el foco en generar programas intensivos que permitan aprender y adquirir habilidades para desarrollar estos trabajos rápidamente, también eliminan todo componente teórico ajeno a lo que resulta estrictamente necesario. De este modo, reducir la cursada a períodos de unos pocos meses (en general 12 semanas).

Los fundadores de las principales academias que emplean esta metodología, sin embargo, consideran que las mismas pueden convertirse en reemplazos válidos de la universidad. Jake Schwartz, co-fundador de General Assembly – una institución pionera en el desarrollo de esta metodología –, por ejemplo, sostuvo en una entrevista con la cadena CNBC que la propuesta de valor de la universidad hoy resulta difusa, y que la educación superior muchas veces se ha convertido en “guarderías para adultos”, que a pesar de su elevado costo monetario y en términos de tiempo y compromiso, no logra preparar a los estudiantes para el mundo laboral. Avi Flombaum, el fundador de Flatiron School, por su parte, coincide. Según el emprendedor, los graduados muchas veces no poseen ni los conocimientos prácticos, ni un sentido de dirección adecuado para insertarse en el mundo profesional.

Es por ese motivo que ambos emprendedores, y otros siguiendo sus pasos, han fundado estas academias que, por una fracción del costo de una carrera universitaria (en los Estados Unidos los cursos intensivos de 12 semanas oscilan entre los $12 mil y los $15 mil dólares), prometen una salida laboral rápida, y la preparación necesaria para enfrentar los desafíos que suponen empleos muy concretos.

Si este tipo de programas son reemplazos adecuados para la Universidad, o si en realidad se trata de meros complementos, es un tema abierto al debate. Lo que es indiscutible es que, sobre todo en áreas vinculadas con la tecnología, donde la demanda de talento supera ampliamente a la oferta, estos cursos están ayudando preparar rápidamente a los profesionales necesarios para ocupar esas posiciones. Y muchas de las empresas líderes en tecnología están recibiendo con los brazos abiertos a estos nuevos trabajadores.

En América Latina, de hecho, se está dando un caso paradigmático. Se trata del caso de Digital House, una academia que utiliza esta metodología para ofrecer programas cortos de alta intensidad en campos vinculados con la tecnología. La misma ha sido fundada por un grupo de emprendedores web entre los que se encuentran Marcos Galperín, fundador de MercadoLibre, y Diego Pando, fundador de Bumeran, empresas que encuentran una barrera muy real en su crecimiento por la falta de talento adecuado. Y si bien en Argentina, y otros países latinoamericanos, la educación superior gratuita, u ofrecida a costos ostensiblemente menores que en los Estados Unidos, no plantea una diferencia en términos de costos con estas academias, la realidad es que los tiempos cortos de cursada, y la promesa de la salida laboral los hacen muy atractivos entre segmentos cada vez más importantes de la población.

No está claro cuál será el efecto a largo plazo de los bootcamps, ni si resultan una alternativa educacional en sí mismos. Sin embargo, esta cada vez más popular metodología, está resultando muy adecuada para llenar un vacío que la educación tradicional tarda mucho tiempo en llenar.


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