Aproximaciones a una nueva constitución

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Principios y artículos de Carta Magna para un Chile justo, libre y fraterno

Esteban Valenzuela (editor), Octavio Avendaño, Daniel Bello, Fabiola Berríos, Isaac Caro, Luis Clavería, Cristopher Colombo, Felipe Crowhurst, Gloria de la Fuente, Benoït Delooz, Armando Di Filippo, Camila Galván, María Cosette Godoy, Shirley Götz, Sofía Larrazábal, Camila Leiva, Pamela Mancilla, José Marimán, Cecilia Osorio, Héctor Oyarce, Francesco Penaglia, Paz Ponce de León, Catalina Portales, Fabián Pressacco, Sebastián Rivera, Rodrigo Ruiz, Eduardo Saffirio, Pablo Salvat, Sergio Valdés, Ana Videla y Paolo Yévenes.

 

Presentación

Aristóteles fue un estudioso en profundidad de las decenas de Constituciones experimentadas por las ciudades griegas y del Mediterráneo en el siglo V antes de Cristo. El capítulo segundo de su obra maestra, La Política, se titula “Examen crítico de las teorías anteriores y de las principales Constituciones”: debatió el Tratado de las Leyes de Platón, examinó la propuesta de Fáleas para una Constitución de Calcedonia, la ideada por Hipódamo de Mileto, las de Creta y Cártago, concluyendo que la mejor Constitución daba soluciones mixtas entre modelos democráticos y realistas. Si examinamos sus ideas con los ojos de hoy, nos parecerán adecuados muchos de sus preceptos –como la valoración del mérito y elementos democráticos–, pero nos horroriza su modelo político, que aceptaba la esclavitud, excluía el derecho de los extranjeros y omitía la participación ciudadana de las mujeres. Se pensaba que la Constitución ateniense era ejemplar y adelantada para su época, signada por déspotas y dictadores. Es un debate abier.

En el esbozo de Constitución que aquí se propone, el último artículo habla de los derechos de los emigrantes, de la paridad de género y del fundamento del entramado legal en los valores democráticos y los Derechos Humanos. Con dolor y luchas, retrocesos y esperanzas, la humanidad ha ido avanzando. En ese horizonte, Chile ha quedado condicionado por el influjo neoliberal, autoritario y centralista, por lo cual la mayoría del país clama por una nueva Constitución, por otras reglas de juego y jerarquía de valores, que es aquello que está detrás de toda Carta Magna.

Chile no ha tenido nunca una Constitución de consenso duradera. La reacción conservadora destruyó los modelos liberales-federalistas de la pos independencia con la rígida Constitución de 1833. La crisis social llevó a dictar la Constitución de 1925 que tuvo una muy elitista comisión de debate y redacción, y que no obstante duró medio siglo, dejando inconclusas cuestiones esenciales como la reglamentación de la promesa de provincias autónomas. Huelgan los comentarios sobre la Constitución pinochetista de 1980, su autoritarismo y problemas de legitimidad, así como la sobreprivatización de los bienes sociales.

Las críticas al ordenamiento constitucional de 1980, ya presentes en el marco del proceso de transición, no se resolvieron con las sucesivas reformas, sino, muy por el contrario, se acrecentaron. Los movimientos sociales, que se han intensificado desde el año 2010, pusieron en jaque dicho marco legal. La débil protección de los derechos sociales, el lucro en la educación, la privatización de los recursos naturales, la falta de autonomía de las regiones y del pueblo mapuche, el sistema electoral binominal, son solo algunos de los asuntos sobre los cuales la sociedad ha levantado profundas críticas.

Estamos viviendo un momento para transformar y re-constituir las reglas de convivencia que encarnen sin miedo los valores de libertad, igualdad y fraternidad en nuestro país.

Como contribución al debate constituyente que vive Chile, desde el Departamento de Ciencia Política y Relaciones Internacionales de la Universidad Alberto Hurtado, un grupo de académicos y estudiantes redactamos un esbozo integral de nueva Constitución. Por cierto, no compromete la opinión de la comunidad universitaria ni busca ser un modelo perfecto. Los diversos autores de esta propuesta son responsables de sus capítulos y no necesariamente comparten otras dimensiones y articulado del texto que se propone para el debate.

Así como debatimos entre nosotros, y descubrimos disensos, esperamos que este aporte parcial al debate anime positivamente el proceso participativo constituyente que ha anunciado la Presidenta Bachelet y quienes han pedido un proceso de Asamblea Constituyente.

Se consideran numerosos temas. Algunos novísimos y otros de eterna controversia en Chile: federalismo, ley de cuotas, derechos de los animales, economía social, democracia directa, voto obligatorio, ciudadanía a los 16 años, derechos de los emigrantes y voto en el extranjero, autonomías indígenas, tipos de matrimonio, legalización de drogas, Congreso unicameral, entre tantos que se abordan en el texto. Para quienes desean profundizar conceptos y ver fuentes del articulado, se consideraron algunas notas explicativas y referencias.

El siguiente esbozo está situado en los albores del siglo XXI, por lo que valora constituciones en boga que asumen las nuevas tendencias universales de modelos avanzados donde los actores sociales se han fortalecido: complementación de la democracia representativa con modelos de democracia directa, solidaridad estructural con derechos garantizados y, a su vez, deberes para la co-responsabilidad. Pero igualmente, intentando identificar los deseos ciudadanos por aportar a la construcción de una sociedad más justa y democrática. No solo la valoración del humanismo cristiano y del pensamiento laico atraviesan estás páginas, también el ideario socialista, republicano, feminista, ecologista y el aporte del movimiento indígena del continente con el valor de la reciprocidad en el buen vivir, que los mapuches llaman Küme Mongen.

Un especial agradecimiento a Camila Galván, egresada de nuestra carrera, quien lidió con manuscritos y ayudó en la edición final, así como a los estudiantes que han participado como colaboradores. Y, por cierto, a Rodrigo Ruiz, director de El Desconcierto, quien aceptó esta propuesta con entusiasmo y aportó el valioso capítulo sobre bienes culturales, de investigación y comunicacionales para enriquecer el país que soñamos.

Esteban Valenzuela Van Treek Verano de 2014

 

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